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Cuando un ciego pasa a nuestro lado...
No piense que ahora hay más ciegos en el Uruguay que los
que había tiempo atrás. Sucede que ahora salen a
la calle, van a comercios, fábricas, talleres, oficinas
y otros lugares de trabajo; concurren a clase en liceos, facultades,
academias; o como a cualquier persona, les gusta divertirse, bailar,
ir al teatro, pasear.
No sienta lástima; no piense "pobrecitos no saben
por dónde van", "no pueden trabajar como los
demás", "no son felices...". Piense, más
bien, que aunque no vean encuentran lugar y modo para la alegría.
No es común que las personas con visión normal se
detengan a pensar en la condición del ciego con el que
se cruzan casualmente en la calle.
Sobre esto y otras cosas, surgirá información a
lo largo de este sitio.
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